viernes, noviembre 16, 2012

TAMAYA o la abulia del Helado de Chocolate. @jabiercalle

Me encanta el arroz y hace tiempo que tenia capricho de comer un arroz tres delicias, pero por mucho asiático que acudía, no había manera de encontrar uno que ofreciera en su carta o menú, arroz tres delicias.
Los “chinos” ya n o son lo que eran y se está “bilbainizando”, “españolizando” o como queríais llamar, el caso es, que ese trato amable, servicial, atento y pendiente cual pointer en un día de caza… se ha disuelto. Antes te acompañaban a la puerta en su despedida, te ofrecían esos paños de agua caliente al terminar. Te recibían con una sonrisa de anuncian y con demasiado servilismo te acompañaban a la mesa. Solo les faltaba algunas veces darte de comer, pero eso… se acabo hace tiempo. Y no lo reseño como queja, sino como un dato objetivo que el otro día en el Tamaya, el restaurante asiático de Alameda Mazarredo 67 de Bilbao frente al Guggenheim pudimos refrendar. Eran las tres y media, entramos en el local con apenas tres o cuatro mesas ocupadas y pese a percatarse de nuestra presencia, cada uno de los orientales que se encontraban allí, siguieron realizando sus funciones; uno doblaba servilletas, otro limpia una mesa y cuando ya habíamos penetrado casi al fondo, una joven nos atendió amablemente.
Nos ubico en una de las mesas que acababan de doblar, pese a que algunas estaban montadas. Intentando buscar explicación, pensé que quizás esta era una buena mesa por su ubicación, pero naaaaa. Por muchas vueltas que le daba mientras ojeaba el menú, no encontraba explicación.
Con un precio francamente económico, menos de nueve euros el menú, busque mí ansiado arroz tres delicias y no vi nada por la carta, así que opte por el más parecido, que a la conclusión fue un arroz tres delicias, rebautizado con Arroz Tamaya.
En su textura, gusto y presentación, me resulto más atractivo por presentar el corte de la zanahoria y verdura alargado, pasando menos desapercibido al ingerir en la boca. Me gusto.
Antes había pedido unos rollitos que con cierta insipidez, llenan el estomago, pero mostraron una vez más las carencias y el despiste continuo del personal que de manera atropellada soltaban los platos en la mesa. Bien es cierto que por nueve euros no puede pedir que te hagan la ola y reverencien con gestos inútiles, pero si choca cierta abulia a la hora de servir. Ese desanimo se contagia y hace que la comida te sepa menos suculenta.
Departo con mi acompañante parte de lo sucedido y acordamos que se están “bilbainizando” porque si una de las cosas que debería mejorar la hostelería Bilbaína, es en el servicio y el trato al cliente.
Llega el postre y mi helado de chocolate se presenta de color rosa. Yo que no pierdo la esperanza ni la ilusión e ingenuo como Rosa en la edición de OT, pienso… aquí me han dado, estos son capaces de hacer que este helado me sepa a chocolate, pero hete aquí, que la desgana del personal rompieron la ilusión de mi helado rosa de chocolate.
Y nos fuimos sin un adiós.
@jabiercalle Puedes seguirme en facebook y Twitter. Y discrepar de mis opiniones.

No hay comentarios:

CODIGO QR

CODIGO QR